Niños en las calles triste realidad.
Los llamados Niños del camino.
Mientras trascurre el tiempo los problemas que afectan a nuestra sociedad aumentan sin esperar que alguien pueda empezar a resolverlos, es así que cada día es mayor el número de niños que empujados por las condiciones de vida en las que están envueltos, se ven obligados a lanzarse desde muy temprana edad a desafiar los peligros que se encuentran en las calles.
Las estadísticas de las Naciones Unidas establecen que en América Latina el 92% de los niños de la calle oscilan entre 8 y 17 años de edad. Las niñas constituyen aproximadamente de 10 a un 15%, ya que tienen más posibilidades de elaborar en otras áreas.
Calcular el número de niños de la calle presenta muchas dificultades. En 1989, la UNICEF estimó que alrededor de 100 millones de niños crecían en áreas urbanas de todo el mundo, 14 años más tarde, la misma institución refería que "las últimas estimaciones cifran el total de estos niños en un máximo de 150 millones". Recientemente, "El número exacto de niños en estas condiciones es imposible de cuantificar, pero las estadísticas hacen pensar en decenas de millones alrededor del mundo. Es probable que estas cifras estén aumentando. Del mismo modo, es discutible si el número de niños de la calle ha aumentado globalmente o es la conciencia de su existencia en las sociedades la que ha crecido.
El problema de los niños que trabajan en la calle es el reflejo de un fenómeno socioeconómico estructural que la sociedad dominicana está emplazada a enfrentar: la pobreza y la indigencia, afirmó la antropóloga Tahira Vargas.
Vargas Indicó que la existencia de menores que se dedican a trabajar en las calles como vendedores, limpiabotas, limpiando vidrios o haciendo cualquier otra cosa es una práctica Vieja en el país, dado que muchas familias precisan de la mano de obra infantil para compensar los ingresos y poder sobrevivir, se trata de un asunto de subsistencia tanto del niño como del adulto que en la mayoría de los casos obliga al niño a ejercer trabajos forzosos en las calles.
El modo de vida de los niños de la calle El Conde es quizás menos duro que los de cualquier otra parte del país, puesto que estos están a cargo de un programa que se preocupa por su bienestar físico, moral, y espiritual, se trata del programa de rescate de niños, niñas y adolescente de Politours (policía turística) ubicado en la calle José Reyes Rodríguez esquina C/ El Conde, dirigido por la coronela Nieves Feliz, y patrocinado por el despacho de la primera dama de la república Dra. Margarita Cedeño de Fernández.
En la actualidad este programa acoge a 21 niños los cuales oscilan entre 8 y 12 años de edad. “Trabajo porque me gusta comer mucho y en mi casa no da la comida para repetirme afirmó Anthony Peña de 12 años”. Al sostener una conversación con estos niños muy amena a la que accedieron sin resistencia pero si con temor de que tomáramos sus caras ante el lente de nuestra cámara pudimos notar que a pesar de las circunstancias de la vida que les ha tocado son niños muy alegres, algunos con grandes sueños “cuando sea grande voy a ser mecánico” expresó Nemias de 10 años.
El programa de politours de rescate a niños, niñas y adolescentes intenta salvar a estos niños de la delincuencia y darles un mejor modo de vida, en el mismo cuentan con salones de clase donde son alfabetizados la mayoría de ellos, y los que estudian en otro lugar llevan sus tareas para realizarlas en el Recinto, al terminar son enviados a seguir realizando su trabajo de limpia botas, el cual esta vigilado por policías de este programa los cuales se encargan de controlar que estos no incurran en actos delictivos. De la misma forma son divididos en grupos de tres y distribuidos a puntos específicos, de la calle El Conde, es prohibido para ellos violar esta distribución. Este programa les ofrece ayuda psicológica, comida, uniformes, entre muchos otros beneficios que hacen su vida un poco más llevadera.
El artículo 245 del Código de Trabajo de la República Dominicana estipula con claridad la prohibición del trabajo de los Niños, Niñas y Adolescentes menores de catorce años con ciertas excepciones para el arte. Esta ley no Ha podido evitar el trabajo que muchas veces inhumano realizan los niños de la calle.
El 25% de los niños entrevistados afirman que les gusta trabajar en la calle porque les gusta ser independiente, manejar su propio dinero y llevar a sus casas para que sus hermanos puedan comer, sin embargo el 75% afirma que no les gusta trabajar en la calle que les gustaría mejor pasarse toda la tarde viendo televisión o jugando, pero se ven obligados por sus padres o por las circunstancias en las que viven “ vivo con mi mama, mi papa se murió y tengo 8 hermanos, hay dos mas grandes que yo que trabajan en un taller de mecánica, y el más pequeño en el mercado de la Duarte y mi mamá no trabaja porque tiene que atender a mis hermanos más pequeños y cocinar” expresó Luis Alejandro Almanzar arias Pinky de 11 años. El 25% de estos niños estudian por las noches en escuelas públicas de nuestro país, el 60% se alfabetiza en los salones de clases de Politous mientras el 15% afirman que estudiar no sirve de nada, que prefieren trabajar.
El promedio de dinero que ganan al día oscila entre los 100 y 150 pesos, aseguran que todo depende del día y la cantidad de turistas que visiten la zona. Estos niños viven en distintos barrios de la ciudad entre los que nos mensioraron: Guachupita, Los Guandules, Gualey, El capotillo, entre otros. Desde estos lugares se desplazan a la calle El conde donde están las instalaciones de Politous.
Uno de los principales males que atenta ante el futuro de esto niños es la delincuencia, ya que están expuestos a todos los malos hábitos que se encuentran a todas las horas del día. El peligro de que estos infantes sean usados como mula en el tráfico de drogas o peor aún que sean adictos a sustancias prohibidas es una preocupación que no llega a muchos corazones. La gran mayoría de estos niños incurren en el robo acción que esta siendo controlada por los policías de Politours pero no son suficientes para la forma acelerada en que este mal esta arropando a los niños que se enfrentan solos ante la vida en las calles de nuestro país.
Ver a niños en las calles, no debe de convertirse sólo en una tristeza que impide conciliar el sueño. Los seres humanos han de convertirse en defensores de la niñez denunciando a los padres que obligan a sus hijos a hacer lo indebido, que lo explotan, lo obligan a no ir a la escuela, permiten que hasta altas horas de la noche estén deambulando en las calles en busca de dinero para el sustento familiar.
A medida en que transcurre los años crece cada vez más acelerado, la cantidad de niños que habitan las calles de nuestro país, las hacen suyas, la conoce más que su propia casa, conocen los peligros a los que se exponen, les gusta desafiarlos, tratan de olvidar la miseria que les espera al regresar a casa.
Su vida avanzó a destiempo, su niñez se pierde en las calles, en cada paso que dan, en cada zapato que limpian, cambiando juguetes por una caja llena con pasta, liquido, brocha, esponja, todos los accesorios para dar una buena limpiada a un zapato, llenándola cada día de sueños y esperanza, que se empañan a cada segundo, ante la mirada impotente de quienes quisieran hacer algo y no pueden. Sueños se quedan en el olvido, esperanzas están perdidas, pero también hay ganas de superación, de alcanzar metas, pero con pocas oportunidades. Así es la vida de los llamados niños del camino.
Carolina Batista