Yohanny Carolina Batista Urbáez

miércoles, 12 de enero de 2011

Haití no olvidará aquel martes...

Un día como hoy, hace doce meses, la capital de Haití se encontraba envuelta en su cotidianidad; de repende, sin dar aviso, un sismo de 7,0 grados, desrrumbó la tranquilidad de aquella ciudad y con esta miles de edificaciones.

El mundo, se enteró al instante de que Haití habia sido tocado por la furia de la naturaleza, pero no fue sino hasta el día siguiente que empezaron a circular las primeras imagenes de lo que allí aconteció.

Las imagenes eran desvastadoras, el dolor, la angustia, la preocupacion, era evidente en cada foto que circulaba por el mundo las primeras horas del día 13.

De inmediato la solidaridad no se hizo esperar y la República Dominicana hizo llegar su mano amiga hacia Haití. Miles de voluntarios sin saber la realidad de lo que le esperaba se avalancharon a ayudar sin importar el riesgo.

El mundo convitió a Haití en el punto más importate, su estado de emergencia nos llevó a socorrerlo y a hacer de su tragedia algo nuestro.

Las horas transcurrían y ya las televisoras transmitían las primeras imagenes en video de lo que había pasado. El mundo estaba atónito ante lo que veían.

En los videos de podían eschucar escalofriantes gritos de gente atrapada entre los escombros de un terremotó que azotó a Haití sin piedad.

El llanto, y la desesperación arropaban a miles de habitantes de una ciudad que aun no creía lo que había pasado.

La gente gritaba en las calles, auxilio, ayuda, los niños lloraban pues no encontraban a sus padres, mucha gente suplicaba al cielo frente a una construcción destruída que de allí sacaran vivo a sus seres queridos. 

Haití estaba viviendo un verdadera tragedia, su futuro se sabía sería incierto.

Los días pasaban y los muertos se contaban en cientos de miles, hoy un año despúes miles de cuerpos nunca aparecieron y sus familias lloran la memoria de alguien que no pudieron despedir fisicamente.    

Un año ha pasado desde aquel martes que cambió la vida de un país, de mal a peor, y Haití se encuetra sumergido en el peor momento de su historia, politica, economica y socialmente.

Las heridas del alma serán incurables, el daño emocional no podrá reconstruirse, las vidas perdidas no podrán regresarse, Haití guardará en su memoria aquel 12 de enero que llenó de luto a los habitantes del país más pobre de américa.

El terremoto atrasó a Haití a más de 50 años de desarrollo. A un año de la tragedia el país se encuentra aún peor, la gente se ha resignado a vivir en la miseria pues ya no ecuentran salida.

Haití recordará aquel martes negro como el peor de su momentos, como un ladrón que a las 4:53 robó su tranquilidad, su cotidianidad, su vida y hasta su destino...

Haití nunca debió dejar de ser la primera plana de la solidaridad del mundo, no debió y no debe quedar en el olvido de quienes tienen en sus manos un granito de arena para que Puerto Príncipe intente ser la cuidad alegre que baila kompazouk...

 

  
Carolina Batista

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